Por Carlos Silva
Cuando muchos piensan que la carrera política hacia las elecciones de 2027 acaba de comenzar, la realidad que percibe el ciudadano de a pie es muy distinta: la campaña, en realidad, nunca terminó.
Hoy en día, con la omnipresencia de las redes sociales, el pulso constante de los diarios digitales y la necesidad imperiosa de los dirigentes de estar instalados de forma permanente en la conversación pública, la histórica frontera entre "gestionar" y "hacer campaña" prácticamente ha desaparecido. Cada inauguración, cada recorrida barrial, cada posteo en Instagram o cada declaración en los medios locales funciona como un ladrillo más en la construcción de la próxima elección. Los equipos de comunicación no descansan nunca.
Las críticas cruzadas y constantes hacia las coaliciones gobernantes en todos los niveles (si es que todavía se los puede llamar partidos tradicionales), sumadas a los esfuerzos desesperados de estos mismos sectores por demostrar que están haciendo bien las cosas, dejan a las claras que la nueva forma de hacer política adoptada desde hace un tiempo es esta: no parar jamás. Mirando hacia adelante, agosto de 2027 está a la vuelta de la esquina; en la rosca política, un año se pasa volando.
El escenario nacional y el "fuego amigo"
En el plano del Gobierno nacional, al parecer el mayor peligro no radica en la figura del gobernador de la provincia de Buenos Aires como principal rival opositor. El verdadero enemigo parece estar instalado adentro de la propia Casa Rosada, en su núcleo más íntimo. Una interna feroz que amenaza con complicar lo que, a simple vista y por el peso de los números, pareciera ser una reelección casi asegurada para Javier Milei.
La Provincia y el factor Santilli
En territorio bonaerense la cuestión se vuelve mucho más amplia y difusa. Con la eventual salida del gobernador para disputarle la presidencia al líder libertario, se abre un enorme signo de interrogación sobre quién será el sucesor en el sillón de Dardo Rocha. Es en ese vacío donde reflotan las posibilidades de Diego Santilli, quien sueña una vez más con intentar acceder a la gobernación.
Los mensajes desde la Cuarta Sección Electoral ya comenzaron a llegar y marcan la pauta de lo que se viene. El senador provincial Pablo Petrecca se encuentra recorriendo la provincia y, en declaraciones a distintos medios, ya adelantó su postura: asegura que la única forma de ganar el territorio bonaerense es consolidar una gran alianza que devore las diferencias entre La Libertad Avanza, el radicalismo y el PRO. Además, Petrecca pidió explícitamente el uso de las PASO para dirimir las candidaturas, más allá de que en el ambiente político es un secreto a voces que su candidato ideal sigue siendo un viejo conocido de los juninenses: Diego Santilli.
Junín: Los candidatos "cantados" y los casilleros vacíos
A nivel local, el escenario empieza a perfilarse con nombres propios de peso. En cuanto a Junín, el candidato natural y propuesto por el oficialismo es el actual intendente, Juan Fiorini. Desde la vereda de enfrente, aunque todavía no medie un comunicado oficial, la senadora Valeria Arata seguramente se postulará una vez más como candidata a intendenta.
Hasta el momento, Fiorini y Arata son las dos figuras con mayor presencia y, como se dice habitualmente en la calle, están "cantados" para la contienda mayor. La gran incógnita local de los próximos meses será definir quiénes se probarán el traje de candidatos en los espacios de La Libertad Avanza y en una Unión Cívica Radical que hoy se encuentra en pleno proceso de reestructuración.
La maquinaria electoral no arrancó ahora; simplemente aceleró la marcha de un motor que nunca se apagó.
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